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Musa

Treinta y tres idiomas hablaba
y solo una lengua conocía
cada esquina y recobeco
sus tesoros escondían:
viajaba entre nubes por compases,
dulzura que borraba aquellos grises
pinta con sus acuarelas tu paisaje.
Desde la tierra al cielo
no necesitó equipajes;

dientes y uñas afilaos',
garabatos que tracé
pa' intenta'cerle homenaje
a esos ojos negros que
brillan como azabache

No dejes que
te parafrasée:
cuando le cantes tus canciones
y te de sed
no bebas de su yerbaje.
Magia negra pura,
hechizos de la vieja,
sangre, visceras, sudor y encaje;

aunque en la penumbra
encuentres su cobijo
cuando su mirada baje,
mantente,
mente fría y manos sucias:
el diablo vestía de traje.

Te embaucará
con poemas y canciones
(no notaras cambio en las estaciones),
galones y eslabones,
medallones de oro,
caricias y calor entre algodones.

El veneno y la daga tenian doble filo
antídoto y final;
primavera de vida, muerte y olvido.
Placer efímero
un ángel parecía pero del cielo había caído
como Caín...
Ella te pone la instrumental y después te rompe el vinilo

En tus mejores sueños
caminará descalza,
y su silueta sera dócil bajo su chilaba blanca.
Te ofrecerá su mejor vino:
licor blasfemo y prohibido
y un sendero de pasas por sus piernas
pa' indica' el camino.

En su juego caerás
y no tendrá templanza.
La V de su vientre
sera su Vendetta,
tu única esperanza será una de sus treguas;
de sus guerras, cuerpo a cuerpo
sin armas,
bajo las sábanas.

Y cuando hayas caído nunca sanarás,
llorarás como Boabdil para pedir clemencia:
-¡Soltadme, como a Barrabás,
entregando a la inocencia!-
rezando a la injusticia,
pero es su divina ciencia,
la que hará que te arrodilles
a sus pies como una reina
esperando tu sentencia

Una musa de mil mares,
puta perdía' entre braguetas,
que no cobra en plata ni oro
ni diamantes ni turquesas.

Ella quiere que la pinten, que la escriban,
que la canten, que la esculpan,
que la rimen los poetas.

A los pies de su cama coleccionó corduras.
Timadora, emperatriz de las peores tretas,
los hombres caen en ellas
buscando la inspiración más pura;

pero ella viene y va,
y cuando quiere, te baila un tango;
desnuda, vestida, tras la cortina del cuarto;
y tu cuentas tus cuentos de locos
mientras firmas su pacto,

creyendo que se quedará y que tu arte estará intacto,
pero si cierra la puerta
se te acabará el trayecto.
La curva más sutil hará que se vaya al traste,
aprovecha cuando esté
porque quizá luego se marche,

y entonces todas tus canciones llevarán su nombre,
todos tus colores estarán en su cuerpo,
todos tus cinceles tallarán su pecho,
todas las pesadillas no son por las noches.

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