Me arrepiento de no haberte querido ni la mitad de lo que te merecías. De haberte besado de menos y llorado de más. No te di todo lo que podía por miedo a que me dejaras caer. Y ahora me queman por dentro todos los te quiero que no te dije. Nunca cerraba los ojos del todo cuando nos besábamos, por miedo a que tu los abrieses y te dieras cuenta de que mis miedos formaban una barrera entre tú y yo. La distancia que quedaba entre nosotros al separarnos, era mi sitio preferido para pedirte perdón en silencio por no entregarme a ti como tú lo hacías. Tengo guardado bajo la almohada todo lo que nunca te llegué a contar, a modo de desvelos en los que te imagino allí tumbado, dejando que las palabras mudas bailen al son de mis latidos cuando pierden el compás. Que tengo el corazón cansado de repetir la misma pieza de baile mil veces, para acabar siempre pisándote los pies. Creo que tanto intentar querer mucho, se le ha olvidado como querer bien. Su presencia se me hace casi inexistente cuando...
Volteo nace de todas las veces que de forma incontrolable giremos nuestra cara al destino para quedarnos mirando algo que nos llama la atención. Cuenta la historia de cada una de esas paradas indiscutibles para dejar escrita una reflexión, una crítica o un poema sobre aquello que la vida me genera a mi, que soy humana.