Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2016

Cómo comencé a olvidarte

Me arrepiento de no haberte querido ni la mitad de lo que te merecías. De haberte besado de menos y llorado de más. No te di todo lo que podía por miedo a que me dejaras caer. Y ahora me queman por dentro todos los te quiero que no te dije. Nunca cerraba los ojos del todo cuando nos besábamos, por miedo a que tu los abrieses y te dieras cuenta de que mis miedos formaban una barrera entre tú y yo. La distancia que quedaba entre nosotros al separarnos, era mi sitio preferido para pedirte perdón en silencio por no entregarme a ti como tú lo hacías. Tengo guardado bajo la almohada todo lo que nunca te llegué a contar, a modo de desvelos en los que te imagino allí tumbado, dejando que las palabras mudas bailen al son de mis latidos cuando pierden el compás. Que tengo el corazón cansado de repetir la misma pieza de baile mil veces, para acabar siempre pisándote los pies. Creo que tanto intentar querer mucho, se le ha olvidado como querer bien. Su presencia se me hace casi inexistente cuando...

Crónicas de tu olvido

"Fuiste la forma más triste y bonita que tuvo la vida de decirme que no se puede tener todo", y me dejaste un invierno frío que me hizo hielo. Vivo buscando el calor de unos pies entre unas sábanas rotas que no huelen a ti. Buscando sabor en otras bocas, no queriendo dormir. Dejándome romper por esos pentagramas sólo por mantenerte con vida dentro de mi cabeza. Supongo que ya eres solo un recuerdo, que ya has sufrido bastante y ahora te toca lo bueno. Espero que me hayas querido. Que no se te olvide, hemos sido. Y hemos sufrido. Juntos. Aferrándonos siempre hasta a la última roca a punto de romperse, luchando siempre hasta el final, hasta quedarnos rotos y un poco vacíos. Te aseguré que el tiempo no lo curaba todo, y que algún día llegaría otra persona que llenase todos los trozos de alma que nos arrancamos por intentar curarnos las heridas. Pero ahora dudo si esos fragmentos de la vida del otro llegarán de nuevo a su dueño. Yo quiero que te quedes, que me dejes ech...

Incendios de nieve

Es diciembre en tus ojos desde que comenzó esta tragicomedia que parece no acabar. Lo sé por los incendios de nieve que provocas en mi. Me congelas y me haces arder después, arder en rabia e impotencia, por culpa de esa llama incandescente que amenaza con seguir viva, alimentándose de quizás, canciones con el corazón roto y miércoles por la noche, y no comprende que lo que queda de nosotros jamás podrá volver a arder como antaño. Puede que pienses que esto no es como te cuento ahora, pero en realidad, esta vez no venía a recordarte lo que fuimos y los que nos quedó por ser, ni para confirmar tu teoría de que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen; esta vez quería contarte que jugar con fuego siempre acabará haciendo que te quemes, y yo me he prometido no estar ahí para curarte: hacerlo volvería a abrir mis heridas, y sé que tú me tirarías alcohol, en vez de curarme con saliva.