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Incendios de nieve

Es diciembre en tus ojos desde que comenzó esta tragicomedia que parece no acabar. Lo sé por los incendios de nieve que provocas en mi. Me congelas y me haces arder después, arder en rabia e impotencia, por culpa de esa llama incandescente que amenaza con seguir viva, alimentándose de quizás, canciones con el corazón roto y miércoles por la noche, y no comprende que lo que queda de nosotros jamás podrá volver a arder como antaño. Puede que pienses que esto no es como te cuento ahora, pero en realidad, esta vez no venía a recordarte lo que fuimos y los que nos quedó por ser, ni para confirmar tu teoría de que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen; esta vez quería contarte que jugar con fuego siempre acabará haciendo que te quemes, y yo me he prometido no estar ahí para curarte: hacerlo volvería a abrir mis heridas, y sé que tú me tirarías alcohol, en vez de curarme con saliva.

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