Te tumbas y miras al cielo. Las nubes no te dejan ver el sol y la brisa te acaricia la cara. Sientes la hierba acariciándote el cuello. Cierras los ojos y se te escapa esa sonrisa al dibujar sus ojos en tu mente, otra vez. Un escalofrío recorre tu cuerpo, coges aire, y abres los ojos. "Olvídalo, vamos, es lo mejor para los dos" Tus pupilas empiezan a brillar, y las lágrimas no tardan en salir a bailar su vals en tus mejillas. Y te vuelves sencilla, y vulnerable. Y parece que tardas en alcanzar a ver la luz del túnel. Dicen que la vida es como una montaña rusa. Siempre que sube, es para volver a bajar. Pero el recorrido siempre es el mismo. A veces,
los vagones estarán vacíos, y en otras ocasiones, la gente tendrá que quedarse fuera. Todo llega, todo pasa, y todo acaba; quizá antes de lo que te puedas imaginar. La vida es eso que pasa cuando quieres de menos, y lloras de más. La vida, es sentir que se te cae el alma al suelo cada vez que lo ves y no puedes acercarte a decirle cuánto le sueñas. Es ese dilema entre la razón y el corazón. Es eso que te hace preguntarte tantas veces, "¿por qué todo resiste más de lo que dura?" Y la respuesta está escrita en la piel que te dejó marcada de besos: El amor es el único dolor que no se quita con aspirinas.
los vagones estarán vacíos, y en otras ocasiones, la gente tendrá que quedarse fuera. Todo llega, todo pasa, y todo acaba; quizá antes de lo que te puedas imaginar. La vida es eso que pasa cuando quieres de menos, y lloras de más. La vida, es sentir que se te cae el alma al suelo cada vez que lo ves y no puedes acercarte a decirle cuánto le sueñas. Es ese dilema entre la razón y el corazón. Es eso que te hace preguntarte tantas veces, "¿por qué todo resiste más de lo que dura?" Y la respuesta está escrita en la piel que te dejó marcada de besos: El amor es el único dolor que no se quita con aspirinas.
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