Nos ocultan la verdad,
limitan nuestra libertad
de elegir,
de saber,
de querer,
y nos enseñan
un mundo incierto,
nos drogan con mentiras
que nublan la vista,
cosen los labios,
y duermen las piernas.
Nos cosen como marionetas
a los estereotipos,
a las etiquetas.
Exponen como a muñecos
a los pocos que tienen
''el cuerpo perfecto''.
Una perfección objetiva,
impuesta al mundo
como la única existente.
Y todo lo demás no vale.
Lo que no vale es tachar de no válido
a un cuerpo querido por quien lo habita.
Porque qué perfección hay más grande
que quererse tal cual somos,
que quererte como eres.
limitan nuestra libertad
de elegir,
de saber,
de querer,
y nos enseñan
un mundo incierto,
nos drogan con mentiras
que nublan la vista,
cosen los labios,
y duermen las piernas.
Nos cosen como marionetas
a los estereotipos,
a las etiquetas.
Exponen como a muñecos
a los pocos que tienen
''el cuerpo perfecto''.
Una perfección objetiva,
impuesta al mundo
como la única existente.
Y todo lo demás no vale.
Lo que no vale es tachar de no válido
a un cuerpo querido por quien lo habita.
Porque qué perfección hay más grande
que quererse tal cual somos,
que quererte como eres.
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