No puedes pedirle al mar constancia despues de cada ola, porque es tan imprevisible que ni si quiera el viento o la luna pueden dominarlo del todo. Jamás ha podido hacerlo nadie, igual que nadie podrá nunca quitarle la sal. La esencia, el color azul. Nadie podrá romper jamás el mundo que hay detrás del espejo de agua clara. Cada pequeño apice de vida que acoge, llora cada noche porque no puede pasar los límites de la superficie para poder verte. ¿Te das cuenta de que la misma línea separa su vida y su muerte, de las tuyas? Universos casi paralelos, insolubles, que se añoran y necesitan el uno al otro aun sin poder convertirse en uno solo, pero que al fin y al cabo, forman un mismo planeta.
Porque qué sería del mar
si tus lagrimas no fuesen a parar a él, y qué sería de ti
si su agua no pudiese quitarte la sed.
Porque qué sería del mar
si tus lagrimas no fuesen a parar a él, y qué sería de ti
si su agua no pudiese quitarte la sed.
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